Deberes o no deberes, tal es la cuestión

Ya termina el curso escolar y empiezan las vacaciones. Un momento ideal para  reflexionar sobre los “deberes” del cole: ¿Son o no son necesarios?

En Ciclo Infantil como en Ciclo de Primaria, los “deberes” o  también llamadas “actividades complementarias” forman parte del “trabajo” exigido a los niños y niñas cuando terminan sus jornadas de estudio.  Los niñ@s pasan un largo día en la escuela y es justo plantearnos si los deberes son una necesidad en el desarrollo de su educación o si son una carga excesiva.  Lo que nos impulsa a preguntarnos ¿Qué tipo de deberes se les encomienda a los niños?

En realidad, existe una gran variedad de “tipos” de deberes  sujetos en la mayoría de los casos, a las apreciaciones y elecciones del profesorado tanto en calidad como en cantidad. De media, podríamos decir que los niños dedican una media de  1 hora en casa a realizar las tareas encargadas por parte del profesor. Es común tener que volver a estudiar contenidos vistos en clase, en la mayoría de los casos, puro trabajo memorístico.

Tal como lo comentamos en nuestro blog en varias ocasiones, los niñ@s tienen una predisposición innata a aprender,  esta capacidad de aprendizaje sin embargo requiere estímulos por parte del  adulto que enseña. Cuanto más significativo es el aprendizaje mejor aprenden los niñ@s, más memorizan lo aprendido, y sobre todo más utilizan conceptos que adquieren a través de la experiencia.  Lo que nos lleva a reflexionar sobre las metodologías de la enseñanza, algo que ya tratamos en nuestro artículo “Metodología Activa/Metodología Tradicional” y el enfoque que se le da a los “deberes”. ¿Si en el Aula aplicásemos más un método que fomenta el aprendizaje significativo, la participación activa de los alumnos, la experiencia, la creatividad y la imaginación, necesitaríamos deberes?  Una pregunta que invita a la reflexión y requeriría un análisis por parte de cada docente en su aula.

El “trabajo” de los niñ@s hasta casi llegada la adolescencia deberá ser “jugar”.  Como ya lo demostraron muchos expertos en materia de psicopedagogía infantil, como Howard Gardner o María Montessori (y muchos más), el juego potencia el aprendizaje de los niñ@s (y también de los adultos aunque a veces se les olvida), ayuda a aliviar el estrés, fomenta la experiencia y permite la interacción con el entorno y las personas. ¿Los deberes favorecen el juego? En la mayoría de los casos, creo que todos podríamos contestar que no. No, porque tal como están planteados, resultan aburridos y restan tiempo de juego a los niñ@s. ¿Eso quiere decir que hay que suprimir los deberes?

Entendemos que es importante consolidar los conocimientos que se estudian en el aula y que por lo tanto no se trata tanto de suprimir sino de re-enfocar los deberes en casa.  La calidad y la cantidad de deberes tendrían que ir acorde con las etapas  educativas de los niñ@s.  La etapa infantil requiere más tiempo dedicado al juego ya que durante la misma, el juego, es el motor de su aprendizaje y su desarrollo como personas, por lo tanto, tener deberes aparenta contraproducente. En  Primaria, las necesidades de los niños son distintas según el Ciclo en el cuál se vayan a encontrar, también, pasan mucho más tiempo en la escuela, por lo tanto, nos parece muy interesante que la cantidad de deberes se adapte en función del Ciclo en el cuál se encuentran los alumnos y sus necesidades: no es lo mismo tener 6 años, estar aprendiendo a leer, sumar, etc. que tener  de 10 a 12 años y estar aprendiendo geografía, historia, etc.  Cada periodo tiene sus características y necesidades de aprendizaje. Reflexionando, la lógica nos lleva como mínimo a equilibrar la “cantidad” de deberes en función de las edades de los niños.

Respecto a la calidad de los deberes: ¿Sí fuesen estos divertidos se llamarían deberes? Probablemente no, y  tampoco nos costaría tanto ponernos en marcha y dedicarles el tiempo suficiente. Transformando los deberes en “juego” de conocimientos y enfocándoles hacía la autonomía, la capacidad de planificarse en su tiempo, la búsqueda de información, la creatividad permitiría un aprendizaje lúdico complementario al aprendizaje escolar, no quitaría tiempo de juego sino al contrario y motivaría a los alumnos en aprender.  . A nosotros, se nos ocurren mil maneras de darle un toque divertido a las tareas transformándolas en algo lúdico: aprender el vocabulario  a través de juegos teatrales, las matemáticas a través de recetas de cocina, memorizar los países, ciudades, ríos utilizando las nuevas tecnologías (el mismo Google Mapp es muy útil), etc. Por supuesto, este enfoque requiere un compromiso, tanto por parte de los docentes como por parte de los padres, es necesario crear espacios de aprendizaje, dedicarle cierto tiempo y una gran dosis de creatividad.

Y claro, no pudimos resistirnos a investigar un poco sobre lo que pasa en los colegios que decidieron suprimir deberes… Ponemos como ejemplo el Colegio de Fuenlabrada Khalil Gibrán, un colegio bilingüe en el cual no hay deberes hasta 6º de Educación Primaria para que los niños y niñas dispongan de más tiempo en su casa para jugar y compartir actividades en familia. Los alumnos empiezan a llevarse deberes en  6º  para habituarse al cambio de la Secundaria, etapa en la cuál es preciso complementar más en profundidad los contenidos vistos en el aula, aunque es interesante tomar en cuenta, que el mismo colegio se encarga de “dosificar” los tiempos de estudio en casa.

Cuando preguntamos al colegio acerca de la opinión de los padres y los resultados de estudio de los niños, parece que todo el mundo lo tiene claro: los padres están encantados porque disfrutan mucho más con sus hijos, y los alumnos del colegio tienen los mejores resultados en Selectividad, en las pruebas CDI y en los exámenes de Cambridge y Trinity College de los colegios de la zona Sur de Madrid. ¿Será que encontraron el equilibrio perfecto para todos?

Os invitamos a consultar su artículo: razones por no dar deberes que han publicado recientemente en su página web y que nos ha parecido muy interesante.

Por fin, ahora que ya están las vacaciones a la vuelta, aprovechamos para recordaros que son un momento idóneo para poner en marcha todas esas reflexiones, perder de vista los clásicos libros de estudio y pensar en planear actividades en familia que fomenten el aprendizaje lúdico.

Fotografía de David Martín :: Suki_ ::

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