Educación Inclusiva: posible mediante la colaboración de todos

La Educación es un Derecho Humano fundamental: promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo individual y la sociedad en su conjunto. Todas las personas, sin excepción, deberían tener derecho a la educación y con oportunidades equitativas de progreso.

Hoy queremos hablaros sobre “Educación Inclusiva”: una educación que toma en cuenta las necesidades de aprendizaje de todas las personas, especialmente de aquellos que son vulnerables a la marginalidad y la exclusión social, ya sea debido a una discapacidad, a una incorporación a la escuela tardía o a una distinta condición social y cultural.

Cuando hablamos de “Educación Inclusiva” no nos referimos al concepto de “Integración”, según el cual cada niño o niña se tiene que adaptar (integrar) al currículo educativo, sino de un proceso global de inclusión, según el cual el currículo educativo viene a adaptarse a cada individuo para incluirlo dentro de las actividades que son comunes a todos. Se promueve la igualdad por encima de la diferencia, y la base de la inclusión es la igualdad de oportunidades ante una educación de calidad. En realidad, es un proceso que no solo atañe al ámbito educativo, sino también a los ámbitos de la vida social y familiar.

Este modelo educativo, con perspectivas reenfocadas, pretende modificar la Educación General o Tradicional por medio de la integración de valores educativos más amplios y más riqueza cultural, para que cada individuo alcance sus metas y fortalezca ciertas actitudes personales.

Implementar dicho modelo requiere una gran implicación por parte de los profesionales de la enseñanza y la colaboración por parte de los niños y niñas. Los profesionales deben ser capaces de adaptarse y proporcionar las herramientas de aprendizaje adecuadas a cada persona y situación. A su vez, cada niño o niña debe buscar soluciones a sus problemas de aprendizaje apoyándose en su entorno, sus compañeros y/o en el cuerpo docente. Muy a menudo perdemos de vista que los niños y niñas son  personas mucho menos prejuiciosas que los adultos y que, por lo general, aceptan e integran a cualquier persona sin crearse ninguna imagen previa de ella. De manera espontanea suelen ser colaborativos, y trabajan en grupo al margen de las características individuales. Si sumamos a todo ello un buen enfoque profesional por parte del adulto, rápidamente desarrollaremos entre todos nuestro modelo inclusivo.

Para facilitar la inclusión de las personas con discapacidad, existen multitud de asociaciones o entidades especializadas en aportar recursos y herramientas de ayuda. Algunos ejemplos que destacamos son FEAPS (Federación de Organizaciones en favor de Personas con Discapacidad), ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) y la Fundación Síndrome de Down Madrid entre otros.

Hemos rescatado un emotivo vídeo  de la ONCE, en el que se aboga por la inclusión en el sistema educativo de los niños invidentes. Esto es solo un ejemplo de los múltiples casos en los que la Educación Inclusiva se hace posible.

Y si algo queremos dejar claro, es que en Pedalogía, entendemos que si colaboramos todos, la “Educación Inclusiva” es posible y como hablamos de proceso global se tiene que reflejar en todos los ámbitos sociales, incluido el ocio infantil.

Escrito por Gema Martín Ruiz – Coordinador Pedagógica de Pedalogía 

Fotografía de D Sharon Pruitt

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