Talleres de Debate

En un mundo globalizado, en proceso continuo de cambio, la formación de la persona ya no consiste sólo en la adquisición de habilidades cognitivas sino en aprender a usarlas, en estar siempre predispuesto a  actualizarlas, ampliarlas y enriquecerlas  para así poder enfrentarse  y adaptarse al entorno.  Y, con esa idea nacen nuestros talleres de debate en base a la dialéctica socrática para niños, adolescentes y también en esta ocasión para un público adulto que busque ampliar su formación. 

Talleres de debate

¿POR QUÉ EL DEBATE?

Hoy en día, en el lenguaje cotidiano, cuando oímos la palabra “discutir” acostumbramos a asociarla a algo negativo más propio de pelea entre personas. Cuando oímos hablar de una “discusión” directamente proyectamos en nuestra mente la imagen de un conflicto con posturas agresivas o irrespetuosas. Sin embargo, si nos volvemos a la definición estricta (del latín discutĕre: disipar, resolver)  discutir es algo muy positivo, implica que dos o más personas expresan su desacuerdo en torno a una idea, concepto, opinión o  valoración con el fin de resolver una disidencia y llegar a un consenso

En la Grecia antigua, la discusión formaba parte de la estructura político-social, cuando los filósofos griegos se reunían para discutir sobre algún problema, su objetivo era exponer las opiniones de unos y otros con el fin de enriquecer las visiones de todas las partes implicadas y discernir juntos la realidad para encontrar la verdad compartida. Aquellas reuniones tenían un nombre: el debate.

El debate se define como un método que abre las vías de comunicación entre dos o varias personas, habilitando una serie de mecanismos que permiten el intercambio de ideas y opiniones en una discusión pacífica basada en argumentos.

El debate no es un fin sino un medio, dominar el arte de debatir es aprender a utilizar una serie de mecanismos aplicables tanto en un entorno personal como profesional. 

Algunas de las ventajas de participar en un taller de debate…. 

  • Incita a utilizar todos los recursos personales e intelectuales,
  • Fomenta el uso de las competencias básicas de los participantes y les permite aplicar todos los saberes adquiridos
  • Fortalece el pensamiento crítico, la reflexión, la capacidad analítica, la aplicación de la lógica, el razonamiento y el uso de los recursos personales.
  • Promueve un aprendizaje significativo porque habilita los mecanismos necesarios para que cada uno tenga la oportunidad de participar en el proceso de construcción del conocimiento.
  • Mejora la escucha activa y la empatía hacía el otro desde el respeto de sus opiniones e ideas opuestas: “El arte de debatir es el arte de escuchar”
  • Genera sentido de identidad con algunas propuestas y de disenso con otras, ayuda a fortalecer los pensamientos propios y abrirlos a nuevas posibilidades; por ello, incide directamente sobre la construcción de la identidad y autoestima de los participantes mejorando su confianza en sí mismos.
  • Mejora las habilidades comunicativas de los alumnos dotándoles de nuevas herramientas para exponer sus ideas en público.
  • Entrena la agilidad mental por la necesidad de ofrecer una respuesta inmediata.